La reciente reforma a la Ley General de Salud en México, que tiene como fin incorporar la salud digital en el sistema nacional, es resultado de años de trabajo entre el poder legislativo, el Ejecutivo, la sociedad civil, la academia y el sector privado, en el cual ha participado la Fundación Mexicana para la Salud (FUNSALUD).
Como aliado desde 2020 en la discusión de una política pública en torno a salud digital, FUNSALUD ha colaborado a través de análisis comparados, estudios de caso, observatorios y con la articulación de actores nacionales e internacionales, siendo estas acciones tangibles para que dicha reforma saliera a la luz.
Esta reforma, publicada el 15 de enero de 2026, incorporó formalmente la salud digital como materia de salubridad general, estableciendo un nuevo capítulo (VI Bis) que regula su uso, alcance y actores responsables.
Logró que la legislación ahora defina a la salud digital como el uso de tecnologías de la información (TIC) en servicios médicos, incluyendo telemedicina, expedientes electrónicos e interoperabilidad, con los siguientes objetivos:
- Ampliar la cobertura del sistema de salud
- Mejorar su eficiencia
- Facilitar la atención a distancia
- Y optimizar el uso de datos para diagnóstico y gestión.
Esta modificación a la ley también regulará la telesalud, estableciendo requisitos como el uso de plataformas seguras, el consentimiento informado del paciente y el adecuado registro de la atención médica.
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¿Qué falta por hacer en salud digital?
Aunque el decreto representa un avance importante, hay retos pendientes como incorporar estándares técnicos específicos, ahondar en la responsabilidad legal, establecer plazos claros de implementación y la necesidad de inversión en infraestructura, conectividad y ciberseguridad.
La reforma sienta las bases para modernizar el sistema de salud en México, pero su éxito dependerá del desarrollo de regulación secundaria, de la coordinación institucional y la inversión sostenida.






