Estudio CAF

CAFA partir del 2013 FUNSALUD inició un proyecto de investigación en colaboración con el Instituto Nacional de Salud Pública e IMS Health, para describir y analizar la práctica de los consultorios médicos adyacentes a farmacias privadas (CAF).

El objetivo del estudio es informar sobre la práctica médica en estos establecimientos, dentro del contexto del Sistema Nacional de Salud, así como sus implicaciones en términos de la atención de primer nivel y su relación con otros niveles de atención. Para la elaboración del estudio se recurrió a una revisión de la literatura sobre los CAF en México y  modelos equivalentes en otros países, entrevistas a médicos de CAF y a distintos grupos de interés, incluida la opinión de la COFEPRIS.

El 2 de julio de 2015 se llevó a cabo la presentación formal de los resultados del estudio. Participaron en el evento como comentaristas de los resultados: Eduardo González Pier, Subsecretario de Integración y Desarrollo del Sector Salud; Julio Sánchez Y tepoz, Comisionado de Fomento Sanitario de la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios; Ricardo Pérez Cuevas, Especialista en Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo; y Héctor Valle Mesto, Miembro del Consejo Directivo de FUNSALUD. El estudio fue presentado por José Campillo García, Presidente Ejecutivo de FUNSALUD y los resultados fueron expuestos y analizados por Mariana Barraza Lloréns, ex investigadora de FUNSALUD y Asesora de la Subsecretaría de Integración y Desarrollo del Sector Salud y Anahí Dreser Mansilla, Investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública, quienes fueron responsables de la investigación.

A partir de la regulación de la venta de antibióticos con receta médica en el año 2010, se expandió el funcionamiento de los CAF en México, se estima que actualmente operan alrededor de 13,000 CAF y de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2012, una de cada siete consultas ambulatorias prestadas en el país correspondió a consultas en CAF. Si bien este fenómeno ha contribuido a paliar una demanda insatisfecha de la población, también refleja un déficit en la prestación de servicios públicos de salud, incluyendo el diferimiento y listas de espera, así como la falta de medicamentos que acompañan al tratamiento.

De acuerdo con el estudio, el tipo de atenciones que se otorgan corresponden a padecimientos agudos no graves, como son infecciones respiratorias y gastrointestinales, lo que ejemplifica cómo el modelo está respondiendo a la demanda de la población para resolver libremente sus necesidades de atención médica.

Lo preocupante del panorama, es que la aparición casi espontánea y desordenada del modelo ha rebasado las capacidades regulatorias, lo cual podría tener un efecto adverso en la salud y economía de la población. Si bien, esta práctica es una forma de prestación de un servicio privado, es claro que no está siendo el mejor camino de la participación público-privada deseable. Por esta razón, resulta importante garantizar que esta atención opere bajo mecanismos regulatorios e instrumentos de control que permitan acreditar la calidad de la atención médica, evitar la presencia de conflicto de interés comercial, asegurar el cumplimiento de los principios éticos y bioéticos que plantea este modelo de prestación del servicio y relacionar su operación con la red de servicios del Sistema.

Entre las conclusiones más relevantes del estudio se encuentran:

La aceptación de los CAF por parte de la población está relacionada con la falta de acceso a otros servicios; ya sea por el horario, tiempo de espera, distancia y/o costo.

La regulación de los CAF está dirigida al cumplimiento de la normatividad, mas no a las implicaciones de un modelo de atención primaria a la salud, que involucra intervenciones preventivas, como el cuidado del embarazo y seguimiento a enfermedades crónicas.

El estudio identificó aspectos que propician una mayor influencia de la farmacia sobre el médico tal como la contratación directa, en donde el médico es asalariado, y el pago de bonos se da en función de la venta de medicamentos. Esto último, puede suponer influencia sobre el patrón de prescripción.

A pesar del tema de la bonificación, gran parte de los médicos manifiesta sentir libertad para ejercer su práctica y prescribir, tal como si el CAF funcionara como un consultorio independiente, sin importar la cercanía o comunicación del consultorio con la farmacia.

La regulación de consultorios privados en México establece que éstos no pueden estar comunicados con las farmacias mediante puertas y ventanas para evitar conflictos de intereses entre la prescripción y la venta de medicamentos. Hecho que ocurre en los CAF.

La constatación de las capacidades técnicas del personal es un elemento clave en la calidad de la atención y la seguridad del paciente, por lo que es preocupante que en algunos CAF no se realice examen de capacidades técnicas, así como la falta de expediente clínico. Estos aspectos sugieren un incumplimiento de la normatividad.

La mayoría de los participantes en el estudio percibe que los CAF son una oportunidad de apoyar al sistema de salud en el primer contacto, siempre y cuando se logre alinear su actividad con las prioridades del sistema.

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